Por: Nelson Fajardo

En el marco del proceso de financiarización del total de las relaciones económicas, el capital dinero articulado al monopolio del sector financiero no tiene solo dificultades al pretender vincular a su circuito a la población más empobrecida de la sociedad, sino que ellas se hacen extensivas  al comportamiento de los créditos que asumen muchos colombianos con diversos fines. Esto conduce a que los bancos y las corporaciones financieras deleguen el cobro de la cartera a una serie de instituciones que se especializan en el cobro directo para recuperar la cartera, a través de la venta de la misma, por parte de sector financiera, a dichas instituciones.

Se trata de una especie de división técnica en esa actividad económica, en la que un sector se preocupa por colocar los créditos, mientras que otro se dedica a los cobros de los mismos con el propósito de asegurar rentabilidad a la rotación del capital dinero.

Venta de cartera a cobradores

Así las cosas, y según datos procedentes de Covinoc, la venta de cartera a los cobradores por los bancos más destacados, en los dos últimos años, en millones de pesos fue de 3.695 millones por parte del HSBC, de 12.749 millones por el BBVA, 28.762 millones por el Banestado -liquidado en septiembre 30 de 2009-, 84.905 millones por Colpatria y 356.894 millones por AVVillas. Esto da un total de 487.005 millones.
Es una cifra que corresponde al 44,2 por ciento sobre un total de cartera por cobrar calculado en 1,1 billones de pesos. Volumen de capital dinero suficientemente atractivo para crear firmas especializadas en cobrar. Desde luego que dicho volumen es muy pequeño en comparación con el dinero que tienen colocados los bancos de origen “nacional” y los bancos privados extranjeros, calculado en 126,6 billones de pesos; es decir que la cartera por cobrar corresponde al 0.86 por ciento del mencionado volumen. Esos 126,6 billones se acercan a los 143,5 billones del total del presupuesto aprobado por el Estado para el 2010.

Comportamiento del crédito de la banca

Según cifras de la Superbancaria, la tasa de crecimiento anual de la cartera de consumo del sistema financiero entre septiembre de 2004 y el mismo mes de 2009, muestra una tendencia en la que la cartera vencida empieza a  ubicarse porcentualmente por encima de  la cartera de consumo bruta, y esta por encima de la cartera vigente, hasta nivelarse entre septiembre de 2008 y septiembre de 2009. Esto pudo estar incidido, entre otros aspectos,  por el descenso de la cartera vencida, que gráficamente tiende a nivelarse  con ambas carteras. Un comportamiento similar se observa para el caso del crédito total de la banca, en el que se cruzan los créditos en bruto con los vigentes y la cartera vencida.

¿Por qué crecen los cobradores?

Al observar y analizar los hechos y los datos anteriores, encontramos que la división al interior de la actividad financiera entre quienes colocan los créditos (la banca) y las agencias de cobro  es una necesidad del capital financiero parasitario que exige ampliar el protagonismo de las agencias con el propósito de reducir los riesgos por la pérdida en la capacidad de cobro por parte de la banca; riesgos que afectan la rentabilidad obtenida a partir de la especulación con las tasas de interés.

Reducir el riesgo requiere de agencias especializadas en cobros, bien sea por la vía persuasiva o bien por la vía coercitiva (exclusión y desalojo), tal como lo demuestra el caso de los cobros a los endeudados con la vivienda.

Los hechos y los datos demuestran, entonces, que el sector financiero del capital asegura su rentabilidad recurriendo a métodos similares a los que agencia el Estado; de tal suerte que se puede afirmar que dicho sector es un Estado dentro del Estado “general”, que como el Gran Levitan de Hobbes posee dos caras, la persuasiva y bondadosa por un lado, y la terrorífica que desaloja y excluye a los consumidores empobrecidos del circuito económico del capital por su incapacidad de pago.

Una reforma democrática e incluyente del movimiento financiero de la economía pasa, en lo inmediato, por recuperar el control del Estado sobre las tasas de interés, y en el largo plazo por colocar el dinero en consonancia con la necesidades y requerimientos de la economía real; más exactamente del aparato productivo, la optima distribución de los productos de dicho aparato, que deben circular en el mercado a través de una población con alta capacidad de ingresos y de consumo. Para ello, se requiere un consumo productivo nacional en expansión que cubra las demandas domésticas y proyecte los excedentes hacia la economía internacional, para comprar lo que nos falta. Estas deben ser las bases de un programa alternativo al que nos rige actualmente, atravesado por la estrategia fundamental de la “seguridad democrática”.

HECHOS Y CIFRAS

Sus altos márgenes de rentabilidad, calculados en un 33 por ciento del capital invertido, sumados a una rápida tasa de crecimiento anual le sirvieron a Ecopetrol para entrar este año, por primera vez, al escalafón de las mejores empresas de energía del mundo, que realiza la firma Platts, una división de The McGraw-Hill Companies. El escalafón completo es de 250 empresas entre petroleras, productoras de electricidad y gas y la colombiana, que es además la compañía más grande del país, entró pisando fuerte pues arrancó en el lugar 30 global y en el octavo si solo se tienen en cuenta las firmas del continente americano. Ecopetrol es la empresa de energía número 30 del globo en Económicas de El Tiempo, miércoles 18 de noviembre de 2009, página 1-10.

Tal y como se esperaba, el capítulo de propiedad intelectual mantiene en extremos opuestos a los negociadores de Colombia, Perú y la Unión Europea (UE), que esta semana celebraran la séptima ronda de conversaciones para ponerle punto final al acuerdo de libre comercio. Las conversaciones están en un punto avanzado en el tema de marca, pero en lo referente a los apartados de biodiversidad e Indicación Geográfica (las características innatas de productos alimenticios y bebidas, como la denominación “Café de Colombia”) prevalece el desacuerdo. Este camino accidentado luce similar al de los aranceles a las exportaciones de banano, asunto que se encuentra en discusión en la Organización Mundial  del Comercio y que provocó el abandono de la mesa de diálogo por parte de Ecuador. Mayorga David, Cercanos y distantes en TLC en Negocios de El Espectador, miércoles 18 de noviembre de 2009, página 8.

El fracaso de la cumbre contra el hambre de la FAO que se celebra en Roma dividió ayer a países pobres y ricos, acusados de impulsar una liberalización excesiva del sector agrícola, por usar los alimentos como arma de presión política y de mezquindad a la hora de aportar fondos. Pese a las críticas por la ausencia de los países más industrializados, a la reunión de tres días convocada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los representantes de América Latina aprovecharon para denunciar las distorsiones en el comercio agrícola, los subsidios y el proteccionismo. El hambre divide a ricos y a pobres en Internacional de Portafolio, 18 de noviembre de 2009, página 16.