Por: Nelson Fajardo

El tema del balance económico se coloca en primera plana cuando el declive del año es evidente. En este sentido, los analistas del gobierno anuncian que al finalizar el año en curso el crecimiento que alcanzaremos será de 0,5% y que en proyección arribáremos a 2,5% al concluir el 2010.

Dificultades del crecimiento

Este crecimiento positivo no se dará libre de dificultades, entre las que sobresalen el déficit fiscal debido, según el oficialismo, al sofisma de la reducción de los ingresos que obliga a generar más impuestos o fortalecer los existentes, mientras que los gastos se sostienen bajos. Se trata de un sofisma en el que se promueve la idea del Estado que requiere mayores recursos para sostener y proyectar los avances de una política completamente al servicio de las transnacionales y la oligarquía criolla ligada a ellas. Dicha estratagema se coloca en funcionamiento recurriendo a gravar las rentas debido a una campaña electoral que haría anti popular gravar más impuestos para el consumo popular directo.

A esta dificultad calculada en 23,4 billones de pesos o 4,3% del PIB, se une un comportamiento inflacionario que será del 5% a finales del 2009 y se proyecta al 3% al concluir el 2010; aspecto favorable al cumplimiento del paradigma neoliberal del crecimiento económico con baja inflación, que permite, supuestamente, acelerar la velocidad de rotación de las mercancías.
Dicha recuperación, en medio de la crisis, debe encontrar un aseguramiento óptimo en un mercado financiero en las bolsas, que amortigüen los efectos negativos procedentes de la campaña electoral y el fin de la política expansiva en los bancos centrales. Con respecto a estos, los bancos, deben priorizar los mercados locales, reducir la intermediación y prestar plata a bajos intereses para reactivar la oferta de productos dirigidos al consumo, el comercio y el sector hipotecario, éste ultimo como estimulador de la construcción.

Si se observa bien, es una recuperación económica para el 2010 favorable a los capitales y nula en sus beneficios para los trabajadores, que seguirán soportando altas tasas de desempleo y bajos ingresos, a pesar de la baja en los índices de inflación debida a la sobreproducción acompañada de importaciones baratas causadas por la devaluación del dólar.

Caracterización del crecimiento

A partir de la panorámica anterior, el crecimiento que se proyecta es supremamente bajo y esta sustentado en la animación de la demanda con baja productividad, que permita, más bien, la realización de las ventas en los depósitos; pero sobre la base de los gastos de un Estado con mayor déficit debido a un aumento del endeudamiento, que obligará a privatizar los restos del patrimonio estatal para consolidar recursos destinados a la “seguridad democrática”.
A este agregado, se une los intentos de reanimación de la oferta de los mercados financieros por las bolsas y los bancos, pero con unas condiciones de baja capacidad de ingresos y consumo de la población trabajadora; así se proyecte una baja inflación, esta baja capacidad tiene sus causas en el creciente desempleo debido a la baja en las inversiones del Estado, la revaluación  del peso y los efectos negativos  sobre las exportaciones; cuestión que generará mayor desempleo.
Se trata, entonces, de un crecimiento contradictorio que se mueve dentro de los principios del neoliberalismo; es decir obtener mayores ingresos para el Estado por vía de impuestos a la renta – debidos a la coyuntura electoral-, estimular la demanda a través del consumo y no de la producción, para una población con bajos ingresos, con mayor desempleo y poca capacidad de consumo. Consumo estimulado con políticas crediticias basadas en el mejoramiento de las condiciones para el sector financiero de carácter redistributivo y contingentes, pero que en ningún momento afectan la estructura y el comportamiento antidemocrático del sector. A ello se une el estímulo de las compras del Estado por medio de su estrategia fundamental de la “seguridad democrática”, que desviará necesariamente una masa importante de recursos hacia ella en detrimento de la inversión social.

Perspectivas

Se puede dar  el crecimiento del 2,5% calculado por el Gobierno para el 2010, sobre la base de los mismos presupuestos de los anteriores de gobiernos, pero con una especificidad consistente en mayor “seguridad” y un crecimiento soportado en el estimulo a la demanda a través de medidas del sector financiero de carácter coyuntural favorables al acceso al crédito, para una población sin capacidad de consumo y endeudamiento. Esto conducirá a la agudización de los conflictos sociales por mayor democracia a favor de la desconcentración de la riqueza.

HECHOS Y CIFRAS

La política exterior de Colombia, como la de cualquier país, es producto de intereses que reflejan en cierto grado la política domestica, pero que también debe defender el interés nacional. Durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe las relaciones con el mundo han reforzado lo primero al ser un instrumento básicamente al servicio de la política de seguridad democrática. Ello se ha traducido, entre otros, en la militarización de la política exterior, el protagonismo del Ministerio de Defensa en su conceptualización y conducción, y la centralidad de temas como el narcotráfico, la contrainsurgencia…y el fortalecimiento del Estado, que son ejes prioritarios de la política doméstica. Tickner, Arlene B.: Exportando seguridad en Internacional de El Espectador, miércoles 28 de 2009, página 15.

Colombia aparece mal calificada en términos de prosperidad de sus habitantes, de acuerdo con el reciente Índice Legatum, que analiza y compara la calidad de vida de 104 países del mundo. El listado lo encabeza Finlandia. Este año el país aparece en el puesto 65 del escalafón, cuatro lugares por debajo a la clasificación lograda el año anterior (61), cuando fue incluido por primera vez en el estudio, que es realizado por el Instituto Legatum, cuya sede está en Emiratos Árabes. El Índice de Prosperidad 2009 está basado en el análisis estadístico de más de 40 años de datos de más de 100 países. Colombia, rezagada en la prosperidad en Información General de El Tiempo, miércoles 28 de 2009, página 1-13.

Hay consenso en que el 2010 será el año del despegue de la economía. El país volvería a cifras positivas en crecimiento, demanda, exportaciones, producción y ventas, entre otros aspectos. Pero no todo será color de rosa. Los nubarrones empiezan por el lado de las cuentas fiscales del Gobierno. El año entrante persistirá la incertidumbre sobre la economía mundial y a nivel interno se sentiría el efecto del año electoral. Hay incertidumbre sobre lo que pueda pasar con la tasa de cambio, tema en el que nadie prefiere hacer cábalas, pero cuya proyección promedio para el 2009 es de 2.346,9 pesos por dólar. Metas 2010: sin opción de descache en Edición Especial de Portafolio, octubre 28 de 2009, página 12.

¿QUÉ ES QUE EN ECONOMÍA?

Teoría
IMPERIALISMO ES CAPITALISMO PARASITARIO, EN DESCOMPOSICIÓN: Un trascendental rasgo del imperialismo consiste en que es un sistema parasitario, en descomposición. Ello obedece al hecho mismo de que en la economía domina un puñado de monopolios y de grupos financieros. “Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a calificarlo de capitalismo parasitario o en estado de descomposición”- escribió Lenin.

Los monopolios levantan serios obstáculos al desarrollo de la ciencia y la técnica. Comprenden perfectamente que las nuevas técnicas y tecnologías constituyen la base del poderío económico, por lo cual procuran hacerlas inaccesibles para sus competidores reales y potenciales. Es más, limitan por todos los medios el acceso a las innovaciones técnicas. Además, los monopolios, cuando no les amenaza gravemente ninguno de sus competidores, a menudo introducen adrede a paso de tortuga los resultados de los nuevos estudios científicos en la producción. Todo ello frena seriamente el fomento de la ciencia y la difusión de sus resultados prácticos en la sociedad. El refrenamiento del progreso tecno-científico por los monopolios se manifiesta con particular relieve en nuestros días, cuando los principales Estados imperialistas orientan cada vez más la revolución tecno-científica no a los fines de la creación, sino a la carrera armamentista, a la fabricación de medios de exterminio en masa. El desarrollo de la ciencia y la técnica adquiere un carácter deformado, militarista. Los adelantos de la inteligencia humana los monopolios los vuelven contra la propia humanidad.

El capital financiero emplea las realizaciones del progreso tecno-científico para aumentar las ganancias y recrudecer la explotación de los trabajadores.

Buzuev, A.: ¿QUÉ ES CAPITALISMO?: ABC de conocimientos socio-políticos, Editorial Progreso 1987, páginas 134 a 138.