desempleadosNelson Fajardo

Las cifras recientes del Departamento Nacional de Estadísticas -DANE- revelan que el desempleo es un problema endémico de la economía colombiana, a pesar de los esfuerzos que hace esta institución por minimizar la profundidad del asunto.
El DANE señala en su informe trimestral que durante el mes de agosto el porcentaje general de desempleo se ubico en 11,7 por ciento, es decir 0,5 por ciento más que en el mismo mes de 2008. Igualmente, es de resaltar que Colombia es el único país de América Latina que no ha logrado que este porcentaje se ubique por debajo de los dos dígitos.

Las cifras del DANE

Entre las ciudades más afectadas, entre los meses de junio y agosto, esta Pereira con 21,3 por ciento, Popayán 19,4 por ciento, Quibdó 18,5 por ciento, Armenia 17,2 por ciento, Pasto  16,6 por ciento y Medellín 16,6 por ciento. Con los niveles más bajos de desempleo tenemos a Bucaramanga con 9,5 por ciento, San Andrés  con 10,0 por ciento, Santa Marta  con 10,3 por ciento, Barranquilla con 10,5, Villavicencio con 11,1 por ciento y Valledupar con 11,2 por  ciento. En niveles intermedios de desempleo, el DANE ubico para el trimestre de junio agosto  a ciudades como Manizales en 14,5 por ciento, Tunja 14,4 en por ciento, Neiva en 14,2 por ciento, Cali en 13,7 por ciento, Florencia y Cartagena en 13,4 por ciento.
Por su parte, el registro de ocupados fue de  18.267.000 personas con un incremento de 926.000 frente al mes de agosto del año 2008. En términos de sectores, la industria aporto a la reducción trimestral de personal con 1,8 por ciento, mientras que el desempleo rural pasó de 9,6 a 7,4 por ciento. A estos datos se agrega que más colombianos están saliendo de sus hogares a conseguir empleo y muchos no lo encuentran, lo cual aumenta el desempleo.
En lo que respecta al trabajo informal, forma indigna y se baja calidad de obtener trabajo, encontramos que los trabajadores por cuenta propia aumentaron 6,8 por ciento durante el trimestre, los trabajadores sin remuneración se incrementaron en 24,1 por ciento; mientras que en los jornaleros en 36,3.

La realidad oculta y silenciada

Estas cifras entregadas por una institución como el DANE, altamente sesgadas y manipuladas por la presión que ejerce sobre ella los intereses ideológicos y políticos del príncipe en proceso de perpetuarse, son cifras que no se ajustan a una realidad oculta y  silenciada.
Se trata de una realidad en la que se combina la permanente destrucción del aparato productivo nacional y la conversión del país en un mercado persa de bienes importados con la estrategia neoliberal de la “flexibilización” laboral cuyo propósito es descargar costos sobre la reducción de los ingresos de los trabajadores por medio de deshacerse de cualquier compromiso social, generar en el trabajador la falacia de “empresario” de su propia fuerza de trabajo y someterlo a jornadas de  trabajo prolongadas e intensas.
En esta dirección, el fenómeno del desempleo en Colombia es mucho más agudo por cuanto da cuenta de un problema en el que se conjugan aspectos relacionados con el modelo de acumulación que combina los aspectos señalados con un capitalismo histórico y precario que no ha logrado consolidar endógenamente procesos de industrialización con alta capacidad de absorción de fuerza de trabajo proletarizada, y por lo tanto, sustituye y endosa dichos procesos a las conveniencias de unas trasnacionales extractivistas y depredadoras que no generan valor agregado para un mayor progreso nacional.
Bajo esas circunstancias es que hay que entender la baja capacidad de absorción de fuerza de trabajo por parte de la industria manufacturera, que se complementa con un sector agrario en proceso de acumulación violenta y ordinaria de capitales que apunta a consolidar los intereses del latifundio tradicional y emergente en medio de la guerra, que para nuestro caso desplaza una enorme masa de fuerza de trabajo hacia las ciudades que no es asimilada por los espacios económicos urbanos. Esta “sobreoferta” de fuerza de trabajo barata es asimilada precariamente por medio de trabajos indignos y de mala calidad agrupados en la llamada informalidad, que permite la explotación del trabajo en condiciones altamente favorables para el capital. Así las cosas el porcentaje de desempleo es superior al 11,7 por ciento oficial y puede estar oscilando entre un 18 y un 22 por ciento, si a la cifra oficial agregamos las expresiones más indignas de trabajo propuestas por la “flexibilización”.

HECHOS Y CIFRAS
Una sorpresiva alza en las tasas de interés de Australia restauró la confianza de que la economía global se encamina a una recuperación e impulsó repuntes en las bolsas de todo el mundo así como en el precio de materias primas como el oro, que batió una nueva marca. La decisión del banco central australiano, en todo caso, también pone de manifiesto la disparidad entre las economías ligadas a la exportación de materias primas, que en general gozan de buena salud, y las condiciones todavía débiles que imperan en Estados Unidos, Europa y Japón. Lauricella Tom, La esperanza de un repunte global impulsa al Dow Jones y el oro, pero derriba al dólar en The Wall street journal Americas de El Tiempo, miércoles 7 de octubre de 2009, página 1-10.

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Contrario a lo que pensaban los analistas, aún no se detiene la caída en la inflación. En septiembre, el índice de precios al consumidor tuvo una variación de -0,11 por ciento, según informó el Dane anoche. En lo corrido del año, el IPC completa una fluctuación de 2,12 por ciento, mientras que en los últimos 12 meses (octubre 2008-septiembre 2009) se ubicó en 3,21 por ciento. Por primera vez en un año se ve un repunte en el dato anual, lo cual se atribuye a que la cifra de septiembre de este año es 0,08 puntos mayor que la del mismo mes del 2008. Alimentos presionaron la inflación a la baja en Economía Hoy de Portafolio, octubre 6 de 2009, página 8.

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Tras un esfuerzo notable, en cabeza de un equipo técnico de lujo, el país por fin comienza a superar el apagón estadístico que produjo la introducción de la nueva encuesta de hogares en 2006… Ahora sabemos que desde 2002, y respecto de lo que pensábamos con base en la vieja encuesta, la participación laboral y la ocupación han sido más bajas de lo que creíamos, mientras que el desempleo ha sido más alto. También sabemos que la pobreza se ubica en 46%, muy lejos de la meta oficial, y que la indigencia está en 17,8%. Carrasquilla Alberto, La verdad de la pobreza en Negocios de El Espectador, lunes 5 de octubre de 2009, página 10.

¿QUÉ ES QUE EN ECONOMÍA?
Teoría
DESIGUALDAD DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y POLÍTICO: Bajo el imperialismo se conformó la economía capitalista mundial, la cual está representada por el conjunto de economías de los Estados capitalistas, unidas mediante el sistema de relaciones económicas internacionales (comercio exterior, exportación de capital, relaciones monetario-crediticias, etc.) y la división capitalista internacional del trabajo. El desarrollo de la economía capitalista mundial se caracteriza por la anarquía, la desproporcionalidad, agudas contradicciones económicas y conmociones que se repiten periódicamente. En otras palabras, se caracteriza por los mismos vicios que la economía de los distintos países capitalistas.
En la época del imperialismo se acentuó mucho la desigualdad del desarrollo económico y político de los países capitalistas. La desigualdad del desarrollo es inherente a la propia naturaleza del capitalismo. Se determina por las leyes de la competencia y la anarquía de la producción capitalista, basada en la propiedad privada sobre los medios de producción. Pero si en la época premonopolista el capitalismo no obstante, se desarrollaba más o menos rítmicamente, el cuadro cambio bruscamente bajo el imperialismo.
Como consecuencia de ese carácter del desarrollo se recrudeció bruscamente la lucha por un nuevo reparto del mundo, que ya había sido repartido. Al modificarse la correlación de fuerzas, el mundo capitalista se dividía en grupos en pugna, lo cual conducía inevitablemente a grandes colisiones militares de las potencias imperialistas y al surgimiento de guerras imperialistas. La primera y la segunda guerras mundiales fueron desencadenadas por el capital monopolista en gran medida por el afán de “consolidar” a su favor por la vía militar los cambios en la correlación de fuerzas.
En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, la desigualdad del desarrollo económico sigue constituyendo la base del surgimiento de agudas contradicciones entre los Estados imperialistas y de la enconada lucha por un nuevo reparto de las esferas de influencia, por los mercados de venta y las fuentes de materias primas.
Buzuev, A., ¿QUÉ ES CAPITALISMO?: ABC de conocimientos socio-políticos, Editorial Progreso, Moscú 1987, páginas 131 a 134.