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Por: Nelson Fajardo

La crisis global por la que atraviesa la economía capitalista afecta fuertemente el volumen y los flujos de las inversiones de los capitales, entendidos estos como relaciones sociales en el plano de las condiciones materiales de la sociedad. Dicho efecto tiene las más diversas formas y manifestaciones, pero en lo esencial, se trata de una crisis en la que se detiene y decrece la dinámica inversionista debido a la existencia de una actividad productiva que no encuentra espacios para su realización, al punto de contraer los capitales, y con ello, el consumo de la sociedad.

Esta contracción significa que las condiciones de valorización bajan y ello conduce a desacelerar los ritmos de producción a través de la baja en los costos de producción, que incluye esfuerzos por adoptar tecnologías que abaraten los procesos de trabajo, pero principalmente bajando los costos en el valor de la fuerza de trabajo; esto último conlleva el incremento del desempleo masivo y el castigo de la capacidad adquisitiva de los ingresos de los trabajadores.

Estos planteamientos, se agudizan más cuando se desaprovechan los momentos de auge y prosperidad por los que pasa el capital en sus ciclos económicos. Es así como en el caso de Colombia, los momentos señalados estuvieron atados a la burbuja financiera estimulada por la actividad especulativa del sector financiero del capital; situación que condujo a grandes flujos de capitales externos de diferentes orígenes y procedencias que no sembraban raíces óptimas en la producción y por lo tanto derivan en capital ficticio con una alta aversión al riesgo en las inversiones.

Bajo estas circunstancias, se buscaba obtener altos niveles de rentabilidad por medio de la competencia y la manipulación con las tasas de interés pero con créditos a corto plazo que aseguraran el retorno veloz del capital dinero prestado, pero igualmente incrementado. Esta rentabilidad especulativa de los capitales nunca se irrigo óptimamente sobre todo el aparato de reproducción socioeconómica desde la producción, pasando por la distribución y por el mercado, hasta llegar al consumo y los servicios. Y esto trajo como consecuencia principal un crecimiento ficticio de la economía.
Hoy, en momentos en que el auge y la prosperidad para los capitales se agoto, cuando se tiene que reconocer la crisis y sus efectos sobre Colombia, es necesario asumir que se perdió el momento propicio para dar mayor solidez a la base material de la sociedad colombiana.

El plan de ajuste anti crisis propuesto por el gobierno uribista, después del agotamiento de la prosperidad para los capitales, es insuficiente y falaz, por cuanto es un plan basado en recursos por 55 billones de pesos dirigidos al estimulo de la infraestructura, programados con anterioridad y que no contenían recursos extras para condiciones tan adversas como las que se empiezan a vivir. Es bueno recordar que este tipo de planes, se han colocado en marcha en otros momentos y en condiciones adversas, pero sus resultados no han logrado potenciar nuestra base material; igualmente esta soportado en una actividad económica como la construcción que exige proyectar a largo plazo; por lo tanto su efecto inmediato sobre la crisis se hace imperceptible.
Seguimos insistiendo en la necesidad perentoria de romper con el modelo de acumulación actual, y sustituirlo por otro que asuma la inversión para fortalecer la estructura productiva de la base material, tenga un verdadero carácter redistributivo a partir de fortalecer la capacidad de consumo de la población con fundamento en una mayor capacidad adquisitiva de sus ingresos; esto último incluye complementar la baja de las tasas de interés con la reducción y posible eliminación del IVA, medida que fortalecería esa capacidad de consumo.

Es un plan anti crisis a partir del mejoramiento del consumo directo de la población trabajadora con alto poder adquisitivo, con control a las tasas de interés y los impuestos sobre el mismo; pero acompañado de inversión para potenciar el progreso industrial de Colombia. Es una propuesta que sin ser socialista, permite que la crisis no se descargue sobre los trabajadores.

HECHOS Y CIFRAS
A partir de hoy, el planeta tiene sus ojos puestos en la reunión de presidentes del G-20 (…), que se celebrará en Londres, en la cual participan los países más poderosos del mundo. Estas naciones reunen el 85% de la economía global. El tema desde luego es la crisis económica global y a dos tercios de la población. El tema desde luego es la crisis económica, la peor que ha vivido el mundo en los últimos 80 años. Pero la reunión ha estado marcada por las protestas. Ayer en la City, el distrito financiero de Londres, miles de manifestantes se enfrentaron con la policía y causaron destrozos al Royal Bank of Scotland, símbolo de la crisis crediticia en el Reino Unido… Redacción de Negocios, Cumbre el G-20 en Londres: El mundo pide respuesta en Tema del Día de El Espectador, jueves 2 de 2009, página 2.

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El domingo pasado Planeación Nacional informó que la inversión pública regional se frenó en el 2008 y que los departamentos y municipios tienen 5,2 billones de pesos en cuentas de ahorro y en TES, en lugar de ejecutarlos. Y que, ante la desaceleración de la inversión en infraestructura, es necesario que los gobernadores y alcaldes saquen adelante sus presupuestos. Pero otra cosa se piensa el director de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro, quien ayer dijo que no hay tales recursos sin ejecutar y que lo único que quizás sí corresponde  a superávit para infraestructura son 2,2 billones de pesos de los planes departamentales de agua. Regiones: no tenemos $ 5 Billones en Económicas de El Tiempo, jueves 2 de 2009, página 1-11.

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El débil desempeño de la economía colombiana continúa incrementando las cifras de desempleo y la informalidad laboral. Así lo señalan los datos revelados ayer por el Dane, que indican que la tasa de desempleo a febrero pasado se ubicó en 12,5 por ciento, cifra superior en medio punto, en comparación con el mismo mes del 2008. Según la entidad, al finalizar el segundo mes del 2009 el país tenía 2.529.000 desocupados, es decir 167.000 personas más buscando trabajo, frente a igual lapso de un año atrás. Desempleo aumentó el rebusque en Economía Hoy de Portafolio, 1 de abril de 2009, página 7.