Por Nelson Fajardo

Si bien es cierto que el discurso de posesión del nuevo presidente de la República  de los Estados Unidos, Barak Obama, se caracterizó por la diversidad de aspectos que abordó y resalto el llamado a la nación, también se trató de un discurso en el que dejo en claro la aspiración por concentrar su esfuerzo en mejorar las difíciles condiciones por las que atraviesa la economía de esta potencia mundial.

Y no es para menos, cuando en medio de la euforia por este acontecimiento histórico, el índice de la Bolsa de Nueva York bajo 4,1% y freno la tendencia al alza que se venía registrando, como anuncio de un posible mejoramiento del estado de crisis de la economía. Al respecto Obama, sin hacer anuncios concretos hizo un llamado a la responsabilidad y la esperanza para trascender las dificultades existentes; esto significa que cada ciudadano estadounidense debe poner su cuota de ‘sacrificio’ para ‘comenzar de nuevo a rehacer América’.

El sacrificio que solicita de los ciudadanos estadounidenses del común consiste en apretar sus cinturones y entender que sus ingresos se verán menguados, al punto que esa amplia capacidad de consumo de que hace gala el “American way of life” o estilo de vida americano se verá fuertemente afectado por la crisis económica. Desde luego que mientras esto sucede con los del común; la salida a la crisis que se viene oficializando pasa porque el Estado, a través de la Reserva Federal, procurará salvar los bancos con fuertes inyecciones de capital para que lo irriguen; esto mientras otorgará alivios tributarios a los otros capitales para incentivar la producción, y así detener el aumento del desempleo. Así las cosas, es posible que el déficit fiscal se incremente y las finanzas públicas sean golpeadas.

Por su parte, la intensión de ‘comenzar de nuevo a rehacer América’ significa un reconocimiento explicito de los efectos del modelo de acumulación neoliberal, sobre el cual estuvo sustentado, por largo tiempo, el crecimiento económico de la nación, palabra reiterada en el discurso y da cuenta del interés por concentrar su atención en la economía nacional, para lo cual tiene que recurrir a medidas de corte intervencionista  y de regulación que frenen uno de los aspectos centrales de la crisis, la especulación financiera.

Desde luego que la posibilidad señalada no negará la búsqueda de unas relaciones económicas internacionales que le permita ponerse de acuerdo con China y Rusia con el fin de impedir el deterioro creciente del comercio internacional desde los Estados Unidos, cuestión que conduce también a un déficit en la balanza comercial.

Déficit presupuestal y déficit en la balanza comercial se conjugan, entonces, con la caída de los valores en la bolsa; asunto que no es de poca monta y obligará a los demócratas en el gobierno a recurrir a bonos, en un espiral especulativo que profundizará la propia crisis. Profundización que entrará en las fronteras de una larga depresión económica.
Una posibilidad importante para impedir lo señalado, podría estar en frenar la producción de armamentos pero con reconversión industrial a favor de la economía civil, el mejoramiento de la capacidad de consumo de la población a partir de dicha reconversión y re direccionar el sector financiero hacia las demandas de crédito interno a largo plazo y bajos intereses. Estas medidas permitirían reanimar la economía, que tendría la posibilidad de mejorar las condiciones de la balanza comercial con exportaciones a precios bajos y posicionados en el mercado mundial.

Consideramos que especulación financiera y armamentismo conducen a largo plazo a la crisis que se está viviendo. Barak Obama tiene ante sí, efectivamente, un gran reto difícil de solventar mientras la economía se siga moviendo dentro de compromisos tan fuertes con los Complejos Industrial Militares y los capitales del petróleo, propios de las tendencias expansionistas e imperialistas históricas y actuantes.

HECHOS Y CIFRAS
El pobre desempeño de la economía colombiana en los últimos doce meses recibió una confirmación preocupante: el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que la producción de la industria manufacturera cayó en noviembre de 2008 13,3% y sólo doce de los sectores evaluados registraron cifras positivas al final del mes. Las actividades que peor comportamiento tuvieron fueron automotriz (-2,7); molinería y almidones (-1,6%) y prendas de vestir (-1,3%). Mientras que el sector que más creció fue la producción de papel, que tan sólo llegó a 0,3%. Redacción de Negocios en Negocios de El Espectador, miércoles 21 de enero de 2009, página 12.

Las acciones de los principales bancos de Estados Unidos cayeron a su nivel más bajo desde que se desatara la crisis financiera, después de que una nueva ronda de pérdidas hiciera añicos la confianza de los inversionistas. Éstos parecen comportarse como si el gobierno nacionalizará las instituciones financieras más perjudicadas. La llegada del nuevo gobierno encabezado por Barak Obama añadió tanto temor como esperanza a ese explosivo cóctel y los inversionistas anticipan medidas drásticas en los próximos días para apuntalar los bancos y restaurar la confianza, aunque eso signifique nuevas sacudidas para los accionistas.

E.S.Browning, David Enrich y Hilsenrath Jon, El fantasma de la nacionalización de la banca recorre las bolsas de EE.UU. y Gran Bretaña en The Wall Street Journal Americas de El Tiempo, miércoles 21 de enero de 2009, página 1-10.

La euforia por la llegada de Barak Obama a la Presidencia de Estados Unidos no sirvió para frenar la desconfianza en el mercado de acciones de ese país. La bolsa de Nueva York finalizó con un descenso del 4 por ciento una jornada en la que las entidades financieras registraron una fuerte depreciación de sus acciones. El índice Dow Jones de Industriales, que agrupa a algunas de las mayores empresas estadounidenses, cedió 332,13 puntos (-4,01 por ciento) hasta situarse en las 7.949,09 unidades. Wall Street registró una caída del 4 por ciento en Internacional de Portafolio, 21 de enero de 2009, página 10.